Comienza nuestra pequeña gran aventura!!

5 meses, 10 países, más de 30000 kilómetros, en avión, coche, autobús o lo que sea necesario... Todo para cumplir un sueño. Hacer un viaje por las américas. ¡Esperamos que os guste!

miércoles, 3 de julio de 2013

Paso del Cristo Redentor

La nieve había cubierto los alrededores de Santiago y complicado nuestros movimientos terrestres. Por fin, a la vuelta de Isla de pascua pudimos coger un bus con el que cruzar la frontera y llegar a Argentina. De los viñedos de Chile a la zona vinícola argentina en solo unas horas de viaje en bus, atravesando los andes y bordeando el Aconcagua.
La nieve aumentaba en la cuneta de la carretera mientras empezamos a subir por el puerto de montaña que nos llevaba al otro lado de los Andes. De repente nos encontramos en medio de una pista de esquí, y cuando digo en medio, es en medio porque la carretera estaba cubierta por un túnel por encima del cual la gente pasaba esquiando... increíble pero cierto...
El paso fronterizo estaba a la altura del entorno. Ya casi ni me acuerdo de pasar un paso fronterizo en coche y me parece algo un poco arcaico. En este caso el paso me recordó a un peaje de autopista cubierto para resguardarlo del frío. Cuando bajamos del autobús el frío era insoportable. Lo más impactante fue la capa de cuatro dedos de hielo que cubría las ventanas del los aseos.

Lo mejor de estos viajes en bus es que sin darte cuenta empiezas a reflexionar sobre las cosas que en tu día a día no piensas... La tranquilidad de no tener prisa te da la oportunidad de disfrutar de cosas que en otros momentos sería una molestia, como este viaje en bus en que disfrutamos de las vistas de la cordillera cubierta de nieve. La tranquilidad de saber que tienes tiempo suficiente como para no tener que exprimir cada minuto al máximo (como hace normalmente cuando vas de viaje y no quieres perder un minuto para ver y hacer cosas) y que hace que precisamente exprimas cada momento y disfrutes de las pequeñas cosas.
Y antes de darnos cuenta ya estábamos otra vez rodeados de viñedos, en Mendoza, Argentina.

lunes, 24 de junio de 2013

Comidas típicas, Chile

Vino blanco santa Carolina, Santiago de Chile
Empanada de atún y zumos de papaya, Isla de Pascua




Ensalada de mariscos, La Serena
Lenguado fresco, La Serena










Atún fresco, La Serena
Vino tinto, Chonca y Toro, Santiago de Chile

Empanada de carne, Valparaiso
Cangrejo gratinado, Valparaiso
Plato combinado, Valparaiso

jueves, 20 de junio de 2013

Rapa Nui, Isla Pascua, Easter Island (Despedida)

Por primera vez en todo el viaje no queríamos irnos... no soy capaz de explicar qué es lo que hace de Isla de Pascua un lugar tan especial pero para nosotros fue uno de los lugares que nos atrapó. Quizá sea el saber que estas perdido en medio del océano a miles de kilómetros de siguiente pedazo de tierra, o el misterio de los moais, o el color azul a ratos transparente del mar, la cara de felicidad de los autóctonos, o los verdes de la vegetación, o un poco de todo eso lo que lo hace un lugar tan diferente.

miércoles, 19 de junio de 2013

Rapa Nui, Isla Pascua, Easter Island (noche 4)

Después de ver el atardecer en las ruinas y para rematar unos días inolvidables en medio del Pacífico decidimos celebrar la última noche en la Isla cenando con Alex en uno de los restaurantes de comida típica.  Nos sentamos en la terraza de uno de los locales de la calle principal que tenía un encanto especial porque estaba iluminado con velas.
La cena a base de pescado  nos dejó más que satisfechos; el ambiente era relajado y casi no se veía gente por la calle por lo que se oía la música de fondo del local y disfrutamos de una conversación interesante. La conexión con Alex desde el primer día fue total, como si fuera un viejo amigo con el que nos hubiéramos reencontrado por casualidad.Para alargar un poco la noche decidimos ir a un bar con música en directo donde tomar una copa. El grupo era un dueto de dos locales, uno de los tocando la guitarra y el otro cantando, la música versiones al estilo medio reggae de grandes éxitos del rock; no podría haber nada más auténtico..
Eran menos de las 10 cuando estábamos de vuelta al camping por la calle oscura y sin farolas que se alejaba del centro en dirección la mar. De repente nos encontramos al grupo de chicas chilenas que se iban de marcha. Antes de darnos cuenta estábamos metido en un garito oscuro y lleno de autóctonos que bailaban y cantaban al ritmo de la música. El ambiente estaba cargado y en seguida nos sentimos pegajosos. Fue toda una experiencia estar allí observando a los lugareños entraditos en años tirándoles los tratos a nuestras nuevas amigas...todo un espectáculo!

domingo, 16 de junio de 2013

Rapa Nui, Isla Pascua, Easter Island (empanadas de atún)

El camping en el que nos instalamos resultó ser una fuente interesante de gente abierta y con ganas de socializar. Entre la gente que llegó con nosotros y compartió esos días inolvidables estaba un grupo de chicas universitarias chilenas, que viajaban a Isla de Pascua de vez en cuando en plan vacaciones (por supuesto costeadas por papa, porque aunque eran muy majas e iban de hipis se las veía un pelín pijas). Fueron ellas las que nos recomendaron algunos imprescindibles culinarios y donde comerlos.
Fue así como esa tarde decidimos acercarnos a un chiringuito cutre que había de camino a las ruinas donde veíamos el atardecer cada día y donde terminamos la tarde.
Las empanadas, emblema culinario de chile y aunque no son tan conocidas como las empanadas argentinas no tienen nada que envidiarles.  El sitio no podía ser más auténtico, desde el mantel hasta la ubicación, al lado de un campo de fútbol de hierba al aire libre y con vistas al mar. Nos atendió una camarera gorda con rasgos polinesios y una sonrisa gigante. El menú lo tuvimos claro: 2 empanadas de atún y 2 zumos de papaya. 


El resultado, espectacular. A pesar de las recomendaciones no podía imaginar que las empanadas estuvieran tan buenas. Estaban hechas con tacos de atún fresco, uno de los pescados típicos de la Isla.

lunes, 10 de junio de 2013

Rapa Nui, Isla Pascua, Easter Island (día 4)

Es difícil no caer en la rutina en una isla de 12 km de distancia máxima de punta a punta...por suerte y a pesar de lo que se pudiera pensar las posibilidades son variadas. El plan para nuestro último día completo en la isla era hacer una excursión andando desde el camping hasta el cercano volcán donde hacer un picnic y disfrutar de las vistas desde el punto más elevado.
Bordeamos la costa hasta los pies de la montaña y allí empezamos a subir por un camino de pendiente suave y rodeado de árboles. Al llegar a lo alto por primera vez nos encontramos con un grupo de turista en plan giri, con autobús y todo.
En seguida nos alejamos del resto de turistas y nos acercamos al borde del cráter. No se si le pasa a todo el mundo pero en mi mente los volcanes tienen un cráter bien definido y relativamente pequeño, vamos que lo puedes ver de un vistazo. En la realidad, o por lo menos en los volcanes que hemos visto durante el viaje, el cráter tiene varios kilómetros de diámetro y parece de todo menos lo que realmente es. En este caso y para nuestra sorpresa al asomarnos al interior descubrimos un lago inmenso rodeado de árboles de todo tipo. Una vez más mis ideas preconcebidas daban paso a una realidad distinta y sorprendente.
Para acabar la excursión visitamos las ruinas de Orongo donde se celebraba la competición del hombre pájaro. Esta competición se celebraba una vez al año y el ganador ejercía durante el año siguiente como jefe político y militar de la isla.

 http://es.wikipedia.org/wiki/Tangata_Manu

martes, 14 de mayo de 2013

Rapa Nui, Isla de Pascua, Easter Island (día 3)

Cada minuto que pasaba en la isla me gustaba más y a pesar de que parecía que no podrías encontrar nada nuevo que nos impresionara una vez más estábamos equivocados... desde que nos despertábamos, nada más salir de la tienda de campaña me ensimismaba viendo el mar de ese color azul casi transparente que me hipnotizaba.
Esa mañana alquilamos un todo terreno pequeño y fuimos a explorar la parte norte de la isla. Como el día anterior fuimos recorriendo cada uno de los yacimientos que nos fuimos encontrando en el camino. Me resultaba completamente desconcertante y a la vez cautivador poder disfrutar de lugares tan increíble prácticamente a solas, sin el bullicio que intuí que encontraríamos cuando bajamos del avión que repleto de turistas
Poco a poco nos íbamos acercando a la cantera, el lugar donde se tallaron la mayoría de los Moais y donde aún quedan alrededor de 400. El lugar tiene algo especial que te envuelve y te hace sentir en una burbuja. 

 

El lugar esta al pie de una colina. Al llegar no parece nada especial, pero esa percepción va cambiando poco a poco al recorrer los caminos e ir descubriendo las diferentes estatuas que parecen salir directamente de la roca de la montaña. Asombra la dedicación/obsesión de los habitantes de la isla que dedicaran tanto esfuerzo en fabricar aquellos gigantes de piedra. 
El tiempo pasó sin darnos cuenta y para cuando miramos el reloj ya habían pasado más de tres horas y no teníamos ninguna prisa por irnos. Sólo el hambre consiguió que nos decidiésemos a irnos para instalarnos en la única playa de la isla. Más que una playa la llamaría cala diminuta; la arena es muy blanca y fina y estaba llena de familias con niños correteando en la orilla. Nos pegamos un baño rápido, que sirvió para poco más que  para tachar una cruz mental por habernos bañado en el Pacífico.
A última hora de la tarde rematamos el día viendo el atardecer en el mismo yacimiento que todos los días y en el que los moais de desdibujaban poco a poco mientras el sol se escondía bajo el mar a sus espaldas. Era la única hora del día en que a gente aparecía y se notaba la cantidad de gente que había en la isla.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Rapa Nui, Isla de pascua, Easter Island (día 2)

Aquella noche hizo un viento increíble que hacía tambalearse la tienda de campaña; tengo que reconocer que por un momento me arrepentí de no haber escogido un mega hotel donde el viento y la lluvia fueran algo anecdótico.
A la mañana siguiente tal y como habíamos planeado alquilamos unas bicicletas y nos fuimos a recorrer la zona sur de la isla. Como la isla es muy pequeña las distancias son asequibles, incluso para alguien que no este acostumbrado a ir en bici como yo... La carretera que escogimos era tranquila y bordeaba la isla de manera que íbamos viendo el mar todo el tiempo. Poco a poco fuimos recorriendo los distintos yacimientos y cuanto más veíamos más nos conquistaba aquel lugar perdido del mundo en el que el tiempo parecía ir otro ritmo.
Alex, nuestro acompañante, resultó ser un entendido en civilizaciones antiguas lo que fue una suerte porque conocía más que nosotros la historia de la isla y nos fue contando diferentes historias y leyendas que había sobre cada uno de los yacimientos y cuevas que visitamos. Los lugares ya son suficientemente impresionantes en si mismos pero conocer las incógnitas que la cultura Rapa nui hace que cada vez sientas más curiosidad.
Para la hora de la comida yo ya había tenido suficiente paseo en bici y mi trasero empezaba a quejarse; justo a tiempo llegamos al yacimiento de los siete guerreros y decidimos parar allí a hacer el picnic de rigor... Nos sentamos delante de los moais y mientras Alex nos contaba las curiosidades de aquel lugar y disfrutábamos de la tranquilidad de estar completamente solos. De vez en cuando aparecía algún todo terreno con turistas que se marchaban después de la foto de rigor.


La vuelta al camping la hicimos por el centro de la isla. El paisaje aquí era totalmente distinto; la carretera estaba rodeada de campos de cultivo y apenas había yacimientos.
Para el final del paseo y después de que Joan me "echara la bronca" por lo poco en forma que estaba y porque no quería volver a ver la bici en unos cuantos días... la decisión estaba clara, al día siguiente alquilaríamos un coche para explorar la zona norte.

domingo, 10 de junio de 2012

Rapa Nui, Isla de Pascua, Easter Island, (Dia 1)

...todavía no habíamos salido del aeropuerto y ya me había conquistado... Al bajar del avión me pareció estar de nuevo en Cartagena de indias. Al llegar a la zona de recogida de maletas me fijé que todos  los hoteles venían a recoger a sus huéspedes y les colocaban un collar de flores naturales, supuse que el extra coste de un hotel 5 * bien merecía todas las atenciones. Mientras esperábamos que saliesen las mochilas conocimos a Alex, un chico catalán que dormía en el mismo camping que nosotros y que viajaba solo. Congeniamos desde el primer momento.
El buen rollo que nos  invadió desde el minuto 0 no hizo más que aumentar cuando al llegar al stand del aeropuerto del camping nos dieron ¡un collar de flores!


A eso de las 4 de la tarde ya estábamos instalados y nos fuimos a dar una vuelta por la isla para empezar a ubicarnos. Unos 15 min después ya estábamos viendo los primeros Moais...Parecía mentira que no hubiera más turistas merodeando por los yacimientos. Continuamos bordeando la costa durante más de dos horas antes de volver. No nos podíamos creer que los Moais fueran tan accesibles. Hacía mucho viento y las olas estallaban contra los acantilados. Me impresionaron los distintos tonos de azul del mar, que son totalmente diferentes a los que había visto antes. Al mirar las curvas de las olas al formarse se puede ver a través del agua que se adivina transparente.

Durante la cena de vuelta en el camping nos reencontramos con Alex y decidimos que al día siguiente alquilaríamos unas bicis para recorrer la parte sur de la Isla.

martes, 27 de marzo de 2012

Rapa Nui, Isla de Pascua, Easter Island, (Preparativos)

El exceso de tiempo libre que nos dejó el hecho de estar atrapados en Santiago de Chile durante tantos días tuvo algo bueno...entre copa y copa de vino nos dio tiempo a releer toda la info que habíamos recopilado sobre nuestra siguiente parada: Isla de Pascua.
A esas alturas del viaje, y viendo lo caro que es Chile en comparación con el resto de países de Sudamérica que llevábamos visitados, a mi me entró la vena ahorradora. Cuando leí en la guía que la isla era muy cara y que lo mejor era llevar provisiones desde el continente lo tuve claro. Ahora el problema era convencer a Joan de que lo mejor era ir bien cargado de provisiones.  En cuanto al alojamiento la cosa estaba clara... solo había dos opciones: hotel de lujo o camping... así que acabamos reservando en un camping a pie de costa (teniendo en cuenta que la isla hace 11km de ancho no era muy difícil)
Como en cualquier negociación, el enfoque del asunto es casi lo más importante. El primer paso para convencer a Joan del camping fue enseñarle lo maravillosos y carísimos que eran el resto de hoteles. Después de ver un par decidimos que la mejor opción era el camping. Ahora llegaba la parte difícil.. pasaron  un par de días en los que yo me volví loca y quería comprar comida como si se acabase el mundo y Joan se negaba a cargar nada porque no se creía que fuera a ser más caro. Justo el día antes de irnos a la isla, mientras volvíamos al albergue en un autobús conocimos a dos chicas chilenas.
No preguntéis por qué pero resulta que en los autobuses de Santiago de Chile no se puede comprar un billete sencillo pagándole al subir al conductor. La única forma de poder usar los autobuses urbanos es comprando una tarjeta en un kiosco autorizado. El caso es que uno de los días de Santiago nos dio por ir a un centro comercial en el culo del mundo. Cuando llegó la hora de volver nos fuimos a una parada de autobús y sorpresa! no veáis la cara que se nos quedó cuando el conductor dijo que no podíamos subir y que no había ningún sitio cerca donde comprar la dichosa tarjeta... por suerte las dos chicas chilenas en cuestión se asomaron a la puerta del autobús y nos dijeron que subiéramos y que ellas pagaban.. que majas!
Al ver que éramos españoles en seguida nos preguntaron y nos pusimos de charreta.. cuando les dijimos que al día siguiente nos íbamos a Isla de Pascua lo primero que dijeron es que nos lleváramos comida y provisiones porque allí todo era carísimo... al salir del autobús lo tuvimos claro.

lunes, 16 de enero de 2012

Teatro con acento

Ya hacía años que tenía ganas de ver la obra de teatro ART. Si, ya se, parece mentira que una friki del teatro como yo, no haya visto la obra más representada del mundo... el caso es que un día paseando por el centro de Santiago vi un anuncio.
Así, uno de esos días tontos que nos quedamos atrapados en Santiago, acabamos en el teatro. Bien mirado no era una mala idea, la autora es argentina, y como el acento chileno tiene un aire al argentino la obra cobra si cabe más sustancia.
El teatro estaba en un barrio cercano al centro; las calles estaban llenas de bares, locales reconvertidos en teatros alternativos y llenas de gente joven.
Al final resultó ser un acierto. La obra nos encantó. Estuvimos casi dos horas de obra sin parar de reír.

domingo, 15 de enero de 2012

Concha y Toro, ¡Va por ustedes!

No podíamos pasar casi un  mes en Chile y no aprovechar para visitar algún viñedo. A pesar de lo que a priori parece, los vinos chilenos son los más famosos de Sudamérica.
Desde que llegamos a Chile, ya hacía dos semanas, decidimos ir probando poco a poco los vinos de la tierra. Cada día a lo hora de cenar, abríamos una botella de tinto y mientras preparábamos la cena y decidíamos que hacer al día siguiente, degustábamos/bebíamos/nos alegrábamos. 
Para cuando llegó el momento de decidir qué bodega visitar ya conocíamos varias. casualidades de la vida, nos recomendaron que visitáramos una de las que aún no habíamos probado ningún vino. Para ser sinceros, hay que reconocer que no era casualidad... cada vez que íbamos al super y veía "Casillero del Diablo" (el nombre del vino más asequible de esta bodega) se me quitaban las ganas de probarlo... Por supuesto el día antes de la visita, nos armamos de valor y abrimos una botella, que resultó estar bastante buena..
Tardamos más de una hora en metro en llegar a las bodegas, que estaban a las afueras de Santiago. Las bodegas seleccionadas fueron las de Concha y Toro (http://www.conchaytoro.com/).
Empezamos la visita paseando por las afueras de la casa de campo. Según nos contaron, la empresa empezó como un capricho del dueño, que compró los terrenos y construyó una casa de vacaciones. En los terrenos de la casa cultivó uva para vino para consumo familiar. Con el tiempo fue aumentando los viñedos y mejorando la calidad del vino hasta que se convirtió en uno de los mayores productores del mundo. La finca es impresionante. Una vez acabamos con la visita de los jardines y los viñedos hicimos una cata de vino.
 
Después nos enseñaron las bodegas y catamos la joya de la corona el vino "Don Melchor", considerado uno de los mejores vinos de todo Chile. Mientras nos explicaron el porqué del horroroso nombre de su vino más popular.  Al parecer cuando las bodegas se empezaron a hacer conocidas y a crecer en producción, la gente de los alrededores se colaba en las bodegas de noche para robar algunas botellas. el señor Don Melchor, preocupado por el tema decidió hacer correr el rumor que el Diablo vivía allí para evitar que la gente le siguiera robando. al final va a ser que Don Melchor no tenía un pelo de tonto...

domingo, 1 de enero de 2012

Atrapados por el mal tiempo

Después de un día paseando por Santiago de chile, y a falta de 5 días de ir a Isla de Pascua, decidimos coger un autobús para cruzar a Mendoza, Argentina. 
Se pasó toda la noche lloviendo sin parar. Cuando sonó el despertador a las 7 de la mañana acabamos recoger las mochilas y salimos hacia la estación de autobuses.
Como siempre yo no había querido comprar los billetes con antelación por si a última hora cambiábamos de opinión y nos queríamos quedar.
Al llegar fuimos directos a por los billetes, al parecer mientras en Santiago había estado lloviendo, en las montañas de la frontera (que está a unos 4000 metros) había estado nevando. después de esperar más de media hora, tal y como nos recomendó la chica de la taquilla, no me quedó más remedio que convencerme de que no abrirían la frontera en un par de días... fue frustrante quedarnos atrapados en Santiago, que hasta entonces no nos había gustado especialmente y donde nos tendríamos que quedar 5 días.
Por segunda vez durante el viaje, las cosas no salían tal y como las habíamos planeado y teníamos que buscar alternativas.

lunes, 24 de octubre de 2011

Santiago de Chile

Después de los dos días de huelga general decidimos que era buen momento para dejar Valparaiso y trasladarnos a Santiago. De camino al hostal vimos los restos de las manifestaciones de los días anteriores. Los cristales de algunas paradas de autobús y algunos cajeros automáticos estaban rotos, y algunos  contenedores quemados.
En seguida nos dimos cuenta de que Santiago es totalmente diferente al resto de las capitales de Sudamérica que habíamos visto hasta entonces. El tráfico es ordenado y las aceras anchas. Los edificios oficiales son como los de cualquier otra ciudad, enormes y con columnas griegas....
después de pasear por sus calles durante la primera tarde, la idea de cruzar la frontera y pasar a Mendoza en Argentina cobró fuerza. Aún faltaban 5 días para ir a isla de Pascua y no parecía que la ciudad fuera a dar para tanto tiempo.
Después de estar varias semanas en pueblos y ciudades más pequeñas,  sólo saber que estábamos de nuevo en la "civilización" me dio unas ganas increíbles de hacer algo un poco más "cultural". Buscando planes por internet me enteré de que esa noche hacían un concierto de Jazz cerca del hostel.
Como siempre llegamos pronto y la sala no estaba abierta, por no estar no estaban ni los músicos... para hacer algo de tiempo fuimos a un bar que había divisado mientras paseábamos y que tenía muy buena pinta. Para no perder las buenas costumbre de Perú tomamos un pisco, y decidimos acompañarlo con una tabla de quesos, ¡viva la merienda! al final la cosa se alargó un poco más de lo previsto y tuvimos que pedir la tabla para llevar.
El concierto era en una sala muy pequeña en la que habían colocado mesas redondas pequeñas a modo de cabaret. nada más entrar te invitaban a una copa de vino tinto. De pronto nos vimos sentados en primera fila, con la copa en la mano y la tabla de quesos. El grupo tocó durante una hora y media más o menos. Para mi fue un lujo ver el concierto de ritmos paralelo que marcaba cada uno de los músicos con los pies mientras escuchaba la música y disfrutaba de la comida...

lunes, 26 de septiembre de 2011

Las casas de Pablo Neruda

Una vez discutíamos en el trabajo sobre los genios; la mitad pensábamos que para ser un genio hay se estar un poco loco.. al final no llegamos a ninguna conclusión.
En el caso de Pablo Neruda yo no diría que estaba un poco loco, eso si un poco excéntrico si que era el muchacho. Basta visitar sus casas para darte cuenta que no era un tipo, digamos, corriente.
A parte de otras tantas, Pablo Neruda tenía una casa en Valparaiso, la Sebastiana y otra en Isla negra, a hora y media de distancia.Las dos casas están mirando al mar, aunque en ubicaciones totalmente diferentes. La casa de Valparaíso está sobre una de las colinas, en medio del pueblo. Por otro lado, la casa de Isla negra está en un acantilado, donde me imagino que no habría mucho hace 50 años.
El poeta participaba en el diseño de sus casas. De esta forma conseguía que fueran únicas y totalmente adaptadas a sus gustos y necesidades. Además era un gran coleccionista de cosas extrañas como conchas de mar, barcos en botellas, mascarones de proa y cualquier cosa que uno pueda imaginar. El resultado son casas extravagantes pero con encanto. Otra curiosidad es que ponía nombre a todas sus cosas, así tenía el sillón de las nubes, la chimenea tinaja....
Personalmente la extravagancia que más me gusto fue un pequeño barco que hay en el jardín de la casa de Isla negra y que es donde invitaba a sus amigos a tomar el aperitivo, con vistas al mar.
Definitivamente en sus casas Pablo Neruda consiguió crear un universo propio.

Huelga general

Durante nuestra estancia en Chile coincidimos con la huelga general convocada por sindicatos y estudiantes. La situación en el país es bastante tensa, los estudiantes llevan más de tres meses sin ir a clase y convocan paros y manifestaciones en todas las ciudades. Las peticiones son claras, pasar de una educación universitaria 100% privada a una educación pública. En el sistema actual un estudiante paga entre 300 y 600 euros mensuales a la universidad, a parte material y supervivencia. Por este motivo, los estudiantes de familias de clase media, que no pueden pagar ese dinero, piden créditos a los bancos. La guinda del pastel es la devolución del dinero de los préstamos, que en algunos casos llega a un plazo de varios años, debido a los bajos sueldos.
A lo largo del viaje, más que nada en Perú, nos hemos encontrado grupos de estudiantes chilenos que aprovechando la falta de clases se están dedicando a viajar. Mientras, los estudiantes que se quedan en Chile han conseguido poner de su lado a la mayor parte de la opinión pública.
Así, los días 25 y 26 de agosto había convocada una huelga general en el país. Por este motivo decidimos que no era buena idea moverse esos días, ya que corríamos el riesgo de cancelaciones y retrasos.
En el hostal nos advirtieron que tuviéramos cuidado con las aglomeraciones y nos aconsejaron evitar las calles por las que pasaría la marcha. Todo el rato nos hablaban de los gases lacrimógenos y cómo había que tener cuidado con ellos. A mi se me hacía rarísimo porque lo decían como si lo más normal del mundo fuera que la policía se liara a tirar gases en cualquier manifestación.... la cuestión es que en Chile aún rige la constitución que aprobó Pinochet y en ella en principio los trabajdores no tienen derecho a huelga (los funcionarios en ningún caso, y los demás sólo si están negociando un convenio colectivo). Es todo más complicado de lo que pudiera ser en cualquier país europeo.
El segundo día de huelga, como el primero había sido tranquilo, decidimos ir a ver una de las casas de Pablo Neruda. Al salir de la estación de autobuses, vimos que toda la gente que andaba por la calle se tapaba la boca. En cuanto miramos a lo lejos vimos una bruma y empezamos a sentir un picor en la garganta y ojos. En dos minutos nos dimos cuenta de que eran los famosos gases, y nos desviamos a las calles secundarias en busca de un taxi para ir al hostal lo antes posible y quitarnos de en medio. Fue misión imposible. Nos tocó subir y bajar  varios cerros para evitar las calles principales. En el centro, algunos violentos se habían atrincherado y habían puesto fogatas en medio de la calle. La policía habá respondido con gases e intentaba disolverlos.
En cuanto llegamos al hostal miramos varios periódicos nacionales para ver que decían, pero para nuestra sorpresa prácticamente no hablaban del tema...

sábado, 24 de septiembre de 2011

Valparaiso

Cuando te enteras de que una ciudad es patrimonio de la humanidad tus expectativas aumentan sin querer. En seguida te imaginas cualquiera de las ciudades o pueblos españoles que tienen ese título. El problema es que en la actualidad hay demasiadas cosas que la UNESCO ha resaltado como patrimonio de la humanidad y no todas son tan bonitas como las que estamos acostumbrados en España. Creo que a partir de ahora un buen método será averiguar en qué año se declaró el monumento o ciudad en si patrimonio de la humanidad para saber qué esperar.
La cuestión es que Valparaíso es una ciudad con cierto encanto. Esta construida sobre varias colinas y a los pies del mar. Está llena de casas pintadas de colores y de ascensores de madera (más bien parecen mini trenes cremallera) que ayudan a salvar los desniveles. Algunas de las colinas conservan el encanto de antaño, cuando Valparaíso era una ciudad mucho más pequeña. 
En la actualidad la ciudad es el centro cultural del país. Sus calles están llenas de murales pintados sobre cualquier muro libre. Algunos son grafitis y otros están pintados por algunos de los artistas chilenos más famosos del momento.
En fin, fue un buen lugar en el que parar mientras pasaban los días de la huelga general convocado por estudiantes y sindicatos. Además de un buen lugar para seguir disfrutando del fantástico y nada caro marisco chileno.

La serena

La Serena es una ciudad que ni fu ni fa. Acabamos allí por casualidades de la vida, y decidimos quedarnos un par de días par disfrutar del calor, el océano y el buen pescado. 
Nuestra idea original era viajar desde San Pedro de Atacama en Chile, hasta Salta en Argentina para explorar la parte norte del país antes de bajar a Mendoza. Los planes cambiaron cuando nos enteramos de que  el autobús de 12h nocturno que debía llevarnos de un lado a otro, no era nocturno por culpa del invierno y por tanto era un agradable paseo de 12h desde las 5 am hasta las 5 pm. Así las cosas cambiamos de idea y decidimos bajar hasta Santiago recorriendo el norte de Chile.
Lo mejor de La serena fue sin duda el pescado y los paseos por al orilla del océano, que nos recordaron a Alicante. después de tantos días en los Andes y pasando frío, se agradecía el cambio.
Uno de los días, mientras paseábamos por un mercado pesquero a pie de puerto vimos cómo los pescadores alimentaban a leones marinos y pelícanos salvajes que se acercaban a la costa en busca de los desperdicios que les arrojaban. Impresionaba ver a los animales tan de cerca y tan tranquilos, peleándose entre ellos para ver quién comía más.

Las estrellas del desierto

Es bien sabido que en Chile es donde más observatorios astronómicos hay del mundo. Por supuesto, no es una casualidad, en teoría la zona del desierto de Atacama es donde mejor se ven las estrellas. En Puno, Perú, nos hicimos amiguetes de tres catalanes (bueno 2 chicas y un chico) que habían viajado por todo el mundo y que nos recomendaron que hiciéramos una salida nocturna para observar las estrellas. como nos habían hablado tan bien de su experiencia descubriendo el cielo, yo estaba ansiosa.
Después de cenar un pollo a la cerveza que preparamos en el hostal (nada mejor para incentivar cualquier tipo de visulaización nocturna) nos fuimos hacia el punto de encuentro. La cosa era así: nos venían a recoger a un punto de encuentro, nos llevaban a casa de un astrónomo francés, nos explicaban varias curiosidades estelares en el patio de la casa mientras observábamos el cielo, nos dirigíamos a los 10 telescopios que tenía el buen señor en el jardín de su casa, por último nos tomábamos un chocolate caliente con el astrónomo francés y le preguntábamos lo que nos nos hubiera quedado claro.
Nada más llegar al punto de encuentro me di cuenta de que aquello no iba a ser tan íntimo como había imaginado... en nuestro grupo debía haber unas 15 personas. llegamos a casa del astrónomo en 10 min, y al bajar del autobús y mirar al cielo nos quedamos embobados. Al no haber ciudades cerca, o por estar en medio del desierto, se veía una cantidad de estrellas increíble. La cosa fue mejorando cuando la guía nos fue explicado las constelaciones, las diferencias de lo que veíamos con lo que se vería en el hemisferio norte, las nebulosas y mil curiosidades. Cuando llegamos a los telescopios debía haber pasado media hora larga y el frío se empezaba a notar.
Con los telescopios vimos a Saturno, varias nebulosas y constelaciones, una estrella que estaba formándose y otra que se estaba apagando. Para cuando nos dieron el chocolate caliente estábamos bastante fríos, así que fue el broche perfecto. Definitivamente observar el cielo en el desierto, y más con alguien que te sepa explicar  lo que ves, es una experiencia totalmente recomendable.

viernes, 23 de septiembre de 2011

San Pedro de Atacama


Llegamos a san Pedro a eso de las 12 de la mañana. Después del frío que habíamos pasado en los géishers y con el madrugón que nos habíamos pegado lo que más apetecía era descansar un rato. El plan era estar en el pueblo dos o tres días para tener tiempo de explorar la zona con calma.
El pueblo me gustó desde el primer momento. Las casas son todas de adobe, de una planta y con su patio. Las paredes de las casas recubiertas con una capa de adobe con formas redondeadas. Por un momento me recordó a Santa Fé en EEUU. Las calles eran de tierra, pero se veía claramente que no era por falta de recursos, como en Perú y en Bolivia.
Todo en San Pedro está orientado al turismo. Sólo hace falta darse una vuelta por la calle principal para descubrir que todos los locales son tiendas de artesanía, agencias de viajes que organizan excursiones por los alrededores, restaurantes y hoteles. A pesar de eso, y no se muy bien por qué, para mi, la población conserva su encanto.
Viniendo de Bolivia el contraste es brutal. Uyuni es una ciudad más bien fea, y a pesar de estar dedicada en parte al turismo, se ve gente por la calle que no tiene nada que ver con los viajeros. En San Pedro es al revés, es un pueblo muy cuidado y coqueto pero en realidad ningún chileno vive y trabaja en el centro a menos que se dedique al turismo.
Por la noche, la calle principal se llena de luces amarillas y tenues que le dan un aires aún más encantador.